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Final

Final #1 Y al final del año, elaborando un minucioso balance general, revisando la -a veces intrigante- lista de sueños cumplidos y sin cumplir, repasando las metas alcanzadas y sin alcanzar, recordando sorpresas, decepciones y aún desvaríos; haciendo una retrospección breve y sincera -sin exageraciones u omisiones-, uno se da cuenta de que hay que agradecerle a Dios ,  ya sea porque no hubo enfermedades graves, porque se tiene a la familia, porque no faltó la comida, el vestido, el techo; o quizás, más importante aún, porque se experimentó amor, felicidad, se superaron complejos y desamores... Porque se mantiene firme la convicción de que con él cada año será mejor.

Ganas

Para disfrutar la vida, ésta suerte de aventura que es la vida, sólo hacen falta ganas y a mí me sobran ganas

Quédate a mi lado

Tus senos son significativamente pequeños,  tus glúteos inspiran un poco de misericordia,  tus piernas no son propiamente las más tersas,  y tus caderas son opacas, un poco simples

Superficial

Me seducen sus senos sus caderas me tientan me provocan sus glúteos sus pantorrillas me alientan

Conversación

1. Pasa el tiempo y no nos enteramos,  suceden las personas y no nos percatamos,  un incendio, un grito, una ambulancia nada importa en el momento porque estamos hablando

Crítica y confesión

De este mundo perturbado, angustioso en sí mismo volátil y sin dirección palpable, donde la ambigüedad es correcta por el desvarío del hombre

Micro-escritos parte 2

Lucha interna 1. Siempre hay un lado vil en cada persona un segmento obscuro, con ideas pérfidas donde lo denigrante se torna común y la bondad es escasa desde su concepción 

Micro-escritos parte 1

Al mismo tiempo Eso de que los hombres no podemos dedicarnos a dos o más actividades a la vez es absurdo. Yo puedo hablarte, besarte, decirte "te quiero", desearte, desnudarte, y demás; todo eso mientras te miro, todo eso, al mismo tiempo.

Un relato final, y no

Día caluroso, había llovido en la madrugada y eso hacía más grave la situación, porque si hay algo peor que sentir el picante Sol del medio día en la piel, es tener que soportar ese bochorno sofocante, asfixiante y desesperante que corrompe la atmósfera, quizás habituada, de Santiago de Cali cuando ha asomado una llovizna como preámbulo del Sol característico. Apenas me desperté fui a observar a mi madre, está un poco enferma. Los últimos años no han sido del todo buenos, por no decir malos, y más con la muerte del viejo; creo sublimemente que, a partir de ese hecho, ella ha perdido su chispa característica, su vivacidad apremiante, su gracia indeleble. Escasamente le quedan fuerzas para sostenerse, para seguir dándome consejos y contar una que otra anécdota de su juventud, de su vida llena de vaivenes, dolencias, satisfacciones, pero sobre todo, de pasión; pasión no tanto por su vida, sino por la vida, es decir, por la creación.