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Era noviembre

Después de terminar el café miré hacia la ventana. Estaba empañada, y con las marcas de la lluvia parsimoniosa; el día parecía más oscuro que de costumbre, no se escuchaban gritos de niños en la calle, ni pitos de carros, ni bullicio de la gente: Era noviembre.  Ella entró sin decir nada, dejó la gabardina colgada en el perchero y se sentó frente a mí. Como si fuera escena de protocolo, sacó la cajetilla de cigarrillos, prendió uno, y en seguida preguntó qué pensaba. Seguí mirando la ventana mientras el humo se esparcía lentamente en la atmósfera, y luego de un momento solté el pocillo y la miré. Su apariencia no era la más impecable y aún así se veía hermosa. Tenía en su mirada algo de odio y de ternura. Siempre me pregunté cómo dos esencias tan diferentes cabían en una sola mirada. Y por querer encontrar esa respuesta, estaba allí, sentado, débil, e impotente. "Vine a despedirme", dijo mientras apagaba el cigarrillo aplastándolo...

Poemas en Agosto

Búsqueda Te busco en las veredas, y también en mis recuerdos,   en medio de la algarabía, por la noche en la tranquilidad, te busco entre mis ilusiones, y también en días cuerdos, en las frías madrugadas, con más ahínco en la obscuridad. sin embargo he decidido abandonar tanta ansiedad y ahora te busco dejando un día de por medio a ver si en alguna tarde fresca de interludio me resigno por fin a esta soledad. Soledad Insuficiente Con esta soledad respiro, con esta soledad puedo vivir, con esta soledad suspiro, con esta soledad puedo reír. Per...

Carta de un ilusionado/resignado

Querida Milena, te estoy escribiendo y eso me gusta por dos razones. La primera, porque escribir es una de mis acciones favoritas, y la segunda, porque me gusta saber que vos me inspirás algo. Y es tan lindo lo que inspirás, tan puro, tan dulce, que resulta sencillamente encantador. Porque las mujeres por lo general inspiran algo sensual, pasional, sobre todo lo demás que puedan inspirar; pero vos sos diferente, tenés un no sé qué fascinante, que además de lo sensual, porque sí que lo tenés, amplía tu repertorio hacia lo virtuoso, lo bondadoso... Yo te veo, o te recuerdo, o te imagino, y me invade una tranquilidad preeminente, y me siento en paz, no sólo conmigo mismo, sino contigo, y con los demás, y con la vida.