Carta de un ilusionado/resignado
Querida Milena, te estoy escribiendo y eso me gusta por dos razones. La primera, porque escribir es una de mis acciones favoritas, y la segunda, porque me gusta saber que vos me inspirás algo. Y es tan lindo lo que inspirás, tan puro, tan dulce, que resulta sencillamente encantador. Porque las mujeres por lo general inspiran algo sensual, pasional, sobre todo lo demás que puedan inspirar; pero vos sos diferente, tenés un no sé qué fascinante, que además de lo sensual, porque sí que lo tenés, amplía tu repertorio hacia lo virtuoso, lo bondadoso... Yo te veo, o te recuerdo, o te imagino, y me invade una tranquilidad preeminente, y me siento en paz, no sólo conmigo mismo, sino contigo, y con los demás, y con la vida.