Final

Final #1

Y al final del año, elaborando un minucioso balance general, revisando la -a veces intrigante- lista de sueños cumplidos y sin cumplir, repasando las metas alcanzadas y sin alcanzar, recordando sorpresas, decepciones y aún desvaríos; haciendo una retrospección breve y sincera -sin exageraciones u omisiones-, uno se da cuenta de que hay que agradecerle a Diosya sea porque no hubo enfermedades graves, porque se tiene a la familia, porque no faltó la comida, el vestido, el techo; o quizás, más importante aún, porque se experimentó amor, felicidad, se superaron complejos y desamores... Porque se mantiene firme la convicción de que con él cada año será mejor.


Final #2

Se acerca el doceavo mes y uno se va dando cuenta de que otro ciclo culminó, de que ha transcurrido otro lapso más de esta aventura llamada "vida", de que se han generado cambios con el pasar del tiempo, y de que inevitablemente uno ya no es el mismo del más reciente enero. Sí, es el umbral del último mes, y entonces la mente evoca de manera agradable las metas alcanzadas, las satisfacciones logradas, las experiencias positivas, las sorpresas placenteras, las dificultades superadas, y en general todo lo bueno, lo que de alguna u otra manera saca una sonrisa y genera una nueva expectativa. También es cierto que el remordimiento sale a flote, los pensamientos se vuelcan hacia preguntas punzantes, con respuesta certera, pero inadmisible: ¿Qué hubiera sucedido si...? ¿Por qué sucedió? ¿De quién fue la culpa?

En conclusión, el colofón anual nos hace recordar -quizás por última vez-, para luego meditar solamente en el futuro, olvidando lentamente lo que sucedió.



Final #3

Un lapso concluye
y con él, amoríos efímeros
amistades engañosas
e ilusiones prohibidas 

se consuman
rencores y preferencias
vicios y buenos hábitos
metas y confusiones 

se finalizan
complejos y actitudes
recuerdos y olvidos
sensaciones y frialdades

sí, se muere un año
y se mueren con él, un enero pálido
un febrero pasajero
un marzo desapercibido
un abril renaciente
un mayo cálido
un junio apetecido
un julio plácido
un agosto vehemente
un septiembre laborioso
un octubre controvertido
un noviembre ignorado
y un diciembre eufórico 

es un nuevo comienzo
fallece casi todo
"casi", porque mi amor,
ése que te doy sin prevenciones
y que además no es correspondido,
seguirá vivo
                       
                     al menos hasta el más próximo enero.


-Jose.

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